Amé Manhattan, extrañé Paris

11:37 a.m.

Café de Flore, década de los 50.
París, Francia


Corría el año de 1959 regresando al cálido clima de mayo con la primavera en pleno auge en París, después de pasar una temporada muy fría en la cosmopolita Manhattan. Me propusé un encuentro con algunos de mis amigos en el Café de Flore donde muy frecuentemente nos reuníamos para conversar y disfrutar pain au chocolat.  Era evidente su interés en conocer todos los detalles de la experiencia. Empezé por contarles sobre el movimiento pictórico del momento, el expresionismo abstracto, parte de la llamada Escuela de Nueva York una de mis principales exploraciones de este viaje y de mi visita al MOMA. Pude ver una exposición de diez artistas europeos del siglo 19 a 1957 entre ellos a nuestro querido Henri Matisse, al morugeo Edvard Munch, al aléman Paul Klee y al gran Pablo Picasso y la retrospectiva del artista español Joan Miró con más de 100 pinturas. Me llamó mucho la atención el ambiente multicultural, sus rascacielos, su oferta variada en cine, música (sonaba el tema Johny B. Godde de Chuck Berry) y de teatro pude ver Gypsy en Broadway en contraste con la sobre exposición de la publicidad de determinadas marcas de productos y servicios cosa que no vemos acá en Europa. Una tarde fui de paseo en un Ford Galaxie descapotable es el auto de moda y hay muchos en las calles.  Las mujeres parecen ser mas liberales en cuanto a sus decisiones y se refleja en su modo de vestir y de comportarse sin embargo parece existir un prototipo de mujer norteamericana (blanca, rubia, ojos azules y medidas perfectas) pero en las calles identifico perfiles diversos. Antes de regresar tuve la oportunidad de visitar la Feria Internacional Americana de Juguetes donde presentaron a la muñeca Bárbara Millcent Roberts "Barbie" pero no creo que se vuelva popular, todo en ella se ve fingido. No estoy muy clara con la identidad de los jóvenes en América, percibí cierta rebeldía, incomprensión y resistencia al orden o las reglas establecidas. Evidentemente sentí la incertidumbre de estos de ser llamados a la guerra y dejar sus autos, su rock and roll, las deliciosas malteadas y hamburguesas, por defender lo que no comprenden aún. En el ambiente una sensación de incomodidad en cuanto a las personas negras, esto no lo viví mucho en Manhattan sino más bien en mi visita a Washington. Luego de horas de conversar de mi experiencia, les pedí que me pusieran al día sobre lo que me perdí durante mi ausencia en París.

Por Karen Abrego
Agosto, 2017

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